El estrés calórico es aquel estado al que llega el organismo animal al no poder mantener su temperatura corporal dentro de los límites fisiológicos en los que su respuesta fisiológica es la óptima. Este aspecto es válido para los organismos homeotérmicos como los mamíferos.
El animal homeotérmico (bovino, ovino, porcino entre otros) ante todo busca mantener su temperatura corporal dentro de los límites fisiológicos, esta reacción ocasiona un gran gasto energético, de tal manera que gran parte de la energía para producción es desviada para corregir la agresión calórica. En este sentido, el animal pone en marcha una serie de mecanismos que tienen como objetivo disminuir el grado de estrés, uno de ellos es tratar de liberarse del calor mediante el aumento de la frecuencia respiratoria y cardiaca, aumento de la sudoración en aquellos animales que poseen buen número de glándulas sudoríparas, situación que provoca gasto de energía por un lado y pérdida de electrolitos tales como sodio y potasio, básicos para el correcto funcionamiento del organismo. De otra parte el animal disminuye su consumo de comida e incrementa el consumo de agua. Todo esto lleva a que la producción del animal caiga, y si el animal no puede defenderse de la agresión térmica puede parar definitivamente el consumo de comida y por ende su producción y llegar incluso a la muerte, al entrar en un grave desequilibrio térmico.
Para aliviar los problemas del estrés calórico ante todo debe tenerse en cuenta que cada raza animal ha sufrido durante el transcurso de su evolución, un proceso de adaptación a las condiciones climático-ambientales donde se ha desarrollado, de tal forma que no podemos esperar que un animal exprese su potencial genético de producción en condiciones ambientales diferentes a aquellas donde sus antepasados han evolucionado. Con esto se quiere decir por ejemplo que razas bovinas especializadas en la producción de leche como la Holstein, o especializadas en la producción de carne como la Charolaise (bos taurus), no podrán expresar su potencial genético de producción en las condiciones calurosas de nuestro trópico.
Una de las formas mas fáciles de aliviar el estrés calórico, es la de proporcionar sombra a los animales, y de todas ellas la que mejor alivia este problema es la proporcionada por los árboles. Lo ideal es disponer de árboles que además de sombra proporcionen forraje para el animal, de tal manera que ayuden a contrarrestar las pérdidas energéticas ocasionadas por el calor.
Otro aspecto a tener en cuenta al tratar de aliviar los efectos del estrés calórico, es el de restituir las pérdidas de agua y electrolitos que sufre el animal, para lo cual es conveniente que los animales tengan fácil acceso a las fuentes de agua y proporcionar sales mineralizadas que contengan los electrolitos que pierde la animal por efecto del calor. |